Viendo Crecer
Es impresionante cómo he disfrutado el crecimiento intelectual de mi hija.
La verdad es que creo que no hay nada más maravilloso que ver crecer y desarrollarse a tus hijos.
Este año ha sido un buen año desde este punto de vista. Porque son 03 edades muy interesantes e importantes.
El primero en su primer año fuera de la casa. Aprendiendo a desenvolverse solo, sin la ayuda de sus padres. Manejando su presupuesto. Muy lejos físicamente. Pero muy cerca. De hecho, han sido los tiempos más ricos en comunicación con mi hijo mayor. Estamos muy lejos, pero también, mucho más cerca.
El segundo también ha crecido. Hemos recuperado la confianza y cercanía que teníamos hace mucho tiempo. Hemos recuperado los juegos, pasatiempos, ratos, deportes, conversaciones y momentos que teníamos antes. Por lo tanto, también es un motivo para estar contento.
Y el concho, mi hija de 2 años 5 meses, con su alegría y ternura, en el día a día, es realmente espectacular. Poder vivenciar cada uno de los momentos compartidos, cada una de sus miradas, cada una de sus palabras, cada una de sus nuevos descubrimientos, cada uno de sus juegos, es simplemente espectacular. Irrepetible. Doy gracias a Dios por lo que estoy viviendo cada uno de estos bellos días.
Gracias, hijos míos.
La verdad es que creo que no hay nada más maravilloso que ver crecer y desarrollarse a tus hijos.
Este año ha sido un buen año desde este punto de vista. Porque son 03 edades muy interesantes e importantes.
El primero en su primer año fuera de la casa. Aprendiendo a desenvolverse solo, sin la ayuda de sus padres. Manejando su presupuesto. Muy lejos físicamente. Pero muy cerca. De hecho, han sido los tiempos más ricos en comunicación con mi hijo mayor. Estamos muy lejos, pero también, mucho más cerca.
El segundo también ha crecido. Hemos recuperado la confianza y cercanía que teníamos hace mucho tiempo. Hemos recuperado los juegos, pasatiempos, ratos, deportes, conversaciones y momentos que teníamos antes. Por lo tanto, también es un motivo para estar contento.
Y el concho, mi hija de 2 años 5 meses, con su alegría y ternura, en el día a día, es realmente espectacular. Poder vivenciar cada uno de los momentos compartidos, cada una de sus miradas, cada una de sus palabras, cada una de sus nuevos descubrimientos, cada uno de sus juegos, es simplemente espectacular. Irrepetible. Doy gracias a Dios por lo que estoy viviendo cada uno de estos bellos días.
Gracias, hijos míos.


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